sábado, 23 de junio de 2012

Massachusetts o Las Vegas

Massachusetts o Las Vegas
La única gran apuesta del gobierno, el pacto fiscal, está embarrancada por las dudas, que no resuelve, sobre la priorización de las alianzas para lograrlo. En el sector de la coalición gobernante más vinculada al lobby del Puente Aéreo le encantaría poder encontrar un sucedáneo pactado con PSC y PP.
Esto, inmediatamente, significaría la exclusión segura de Izquierda, de las entidades municipalistas soberanistas y de patronales y de sindicatos como la UGT, que se han pronunciado abiertamente por el concierto económico sin ambigüedades.
El PSC, a estas alturas, todavía es incapaz de aceptar como punto de partida lo que salió refrendado en el Parlamento en otoño de 2005, después descabezado por el pacto Mas-ZP y el TC. La priorización de los prejuicios ideológicos unitaristas, poner por delante la preservación de un modelo de España los intereses de las clases populares catalanas que viven momentos dramáticos por el impacto diferencial que la crisis provoca en nuestra casa, es una vergüenza. Cada minuto que pasa sin que el gobierno aborde de cara el problema de la dependencia, cientos de personas en Cataluña pierden cualquier opción de futuro que no sea la marginalidad o la emigración.
Dicho esto, y con las limitaciones estructurales y coyunturales presupuestarias que todos conocemos, el gobierno es responsable de decisiones políticas que tienen un gran impacto sobre el futuro que deseamos para nuestros hijos e hijas.
El desgobierno de los últimos dos años en las áreas de innovación, donde se ha roto un acuerdo estratégico firmado por todas las fuerzas políticas, sindicales, patronales y universidades (pacto nacional para la investigación y la innovación 2008-2020) no tiene nada que ver con las precariedades presupuestarias.
Entonces, las visitas en Massachusetts no sirven para compensar lo que uno se encuentra en la retaguardia: centros tecnológicos abandonados, programas liquidados, revisiones erráticas de políticas ya iniciadas hace tiempo ... Y en cuanto a Cataluña, si los recortes se hicieran con inteligencia, habría apostado por mantener el flujo hacia las áreas de I + D + i, a cambio, eso sí, de racionalizar la gobernanza como ya se recomendaba en la diagnóstico del pacto: concentración y focalización de centros de investigación y centros tecnológicos; dos únicas agencias muy coordinadas de investigación y de innovación y no separadas en consejerías diferentes, introducción del modelo dual a las carreras más profesionalizadoras, las tesis y proyectos de carrera se han de hacer vinculados a retos sociales y en el marco de empresas privadas o de la administración, etc.
Cataluña era, es todavía, el principal polo de conocimiento del Mediterráneo junto a Israel.
Entonces,
¿eso es compatible con apostar por un turismo de masas, con modelo resorte y de relato emocional trasplantado del otro lado del Atlántico? No lo creo.
Ni siquiera por el mismo futuro de la industria turística nuestra que, no sin resistencias, había comenzado los últimos diez años a evolucionar hacia productos de calidad y de turismo sostenible.
Los que recomienda la UE cuando habla sólo de rutas culturales y transfronterizas, o la OMT, que define sostenibilidad como: respeto ambiental, desarrollo económico integral y refuerzo de la identidad cultural y nacional propia.
Cumple ninguna de estas tres condiciones Eurovegas? Temo que no. Habrá que ver qué solución se da al impacto sobre el parque agrario del Llobregat y el principal acuífero de Cataluña.
Habrá que ver si estamos hablando de resorte cerrado o con vocación de abrir rutas y alianzas con los otros operadores de la economía de la identidad local: restauradores, agricultores, artesanos, industria cultural.
Habrá que ver si el proyecto está centrado en trasladar modelo americano de cartón piedra o hay voluntad de tematización catalana del recinto: arquitectura, gastronomía mayoritaria del país, actividades lúdicas ambientadas en los iconos catalanas ... Demasiadas dudas:
¿pacto fiscal, Massachusetts, Las Vegas?