lunes, 16 de julio de 2012

El secreto mejor guardado

El secreto mejor guardado
El gobierno español ha publicado las balanzas fiscales entre el Estado y la Generalitat tan sólo una vez en treinta años

Zapatero admitió en 2008 que el déficit fiscal de Cataluña superaba los 14.800 millones, un 8,7% del PIB
La información es poder, dicen. Y en el caso de las balanzas fiscales, el gobierno español ha tenido un cuidado especial para no favorecer con sus propios cálculos la constatación del agravio catalán.
En treinta años el Estado sólo ha roto el silencio fiscal una vez. En 2008, coincidiendo con la negociación del último modelo de financiación, José Luis Rodríguez Zapatero se avino a revelar la diferencia entre el gasto que efectuó la administración española en los territorios y los ingresos fiscales que se habían generado en un solo año estudiado: el 2005.
El estado admitió que los catalanes habían aportado a España 14.800 millones que no habían vuelto, según el enfoque del flujo monetario. O lo que es lo mismo: el 8,7% del PIB, lo que casi equivale a la mitad del presupuesto anual de que dispone la Generalitat.
Para aguar la relevancia de los datos, el gobierno del PSOE presentó hasta seis balanzas fiscales, calculadas con diferentes metodologías.
El encargado de presentarlas, el secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, alertó que "en ningún caso" se podrían utilizar las balanzas para negociar la reforma del sistema de financiación, que se empezó a aplicar en 2009 , consciente de que podían ser usadas como arma política.
Desde entonces, el gobierno español no las ha vuelto a actualizar.
Promesas rotas
Meses antes de salir de La Moncloa, en marzo del año pasado, Zapatero se comprometió aprobando en el Congreso una moción de ERC, pactada también con CiU, para que se pudiera evaluar el impacto de la entrada en vigor de el último sistema de financiación. Era una nueva promesa incumplida.
Uno de los objetivos del pacto fiscal planteado por Artur Mas es la reducción del déficit fiscal a la mitad: del 8 al 4% del PIB. De momento, sin embargo, el Estado no ha admitido que este sea el saldo actual del déficit: es decir, si es cierto que el último sistema de financiación no ha contribuido a reducirlo.
Hoy por hoy, los únicos datos reconocidas por Madrid son las de la liquidación del modelo del año 2009.
Los resultados, del verano pasado, evidenciaban que todos los territorios han ganado en cuanto a la financiación homogénea por habitante y año, y que Cataluña todavía no llega a la media. Las mejor financiadas son Cantabria, La Rioja, Extremadura, Asturias, Castilla y León, Aragón, Galicia, Andalucía, Canarias y Castilla-La Mancha.
Cataluña es la undécima. Le siguen Madrid, Murcia, Comunidad Valenciana y las Islas Baleares.
Comunidades como el País Vasco y Navarra quedan fuera de los cálculos para que no se rigen por el sistema de régimen común sino por el concierto y el convenio, respectivamente.
Para suplir el déficit de información, la Generalitat ha elaborado periódicamente su propia balanza a partir del método de cálculo fijado por un reconocido grupo de expertos constituido en 2004. En el Parlamento, además, se tramita una proposición de ley de ERC, con el aval de CiU, que quiere fijar un mandato para que el gobierno catalán las actualice cada año.
La última balanza catalana completaba el vacío de cálculo que existía entre el 2006 y el 2009. En este último año, el primero del nuevo sistema de financiación, el déficit fue del 8,4% del PIB (16.409 millones), según el Ejecutivo catalán. De modo que el pacto entre el PSOE y el gobierno tripartito para mejorar el modelo logró poner freno a la sangría financiera.
En 2009, cada catalán pagó 2.251 euros que no se invirtieron en Cataluña. De cada euro recaudado a través
de los impuestos, 43 céntimos no vuelven en forma de inversiones, si se excluyen de este cálculo gastos importantes como la Seguridad Social y el paro.
El departamento de Andreu Mas-Colell también homogeneizar los datos desde 1986 para compararlas. La conclusión que extrajo es que Cataluña sufre un drenaje crónico del 8% del PIB anual de media, según el método del flujo monetario, que toma como referencia la localización espacial del gasto.
Durante veinte años los catalanes han aportado al Estado 213.963 millones de euros que no han vuelto.

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